miércoles, febrero 29, 2012

Drogadicción, más allá del daño propio...

Hace años que he convivido con la idea que la drogadicción es una opción en principio, y con el tiempo, una adicción. El daño que produce el consumo de drogas se tiende a centrar en la persona y su entorno. En la persona está el daño físico, psíquico que produce la dependencia. En su entorno están las consecuencias de ese consumo. Pérdida de trabajo, pérdida del sentido de responsabilidad, deterioro del ambiente familiar, empeoramiento del entorno por efecto de las juntas o nuevos vínculos que tiene el adicto al conseguir la droga. Además está el deterioro económico producto de gastar lo que se tiene para satisfacer la necesidad de consumir , y la pérdida de la dignidad al estar dispuesto a cualquier cosa con tal de conseguir droga.

A pesar de que todo lo indicado es válido y suficiente para argumentar en contra del consumo, nunca veo en las campañas que haya un vínculo entre el consumidor y el tráfico de drogas. Nunca se hace el vínculo entre comprar la dosis y toda la cadena de comercialización de esa dosis desde su origen, transformación, transporte, distribución y venta al detalle.
El consumidor nunca sintoniza con el hecho que haya muertos, heridos, esclavos, secuestrados, pueblos, regiones y porciones importantes de paises viviendo bajo el yugo del narcotráfico.
El que jala, se inyecta o fuma debe saber y tomar perfecta conciencia que agregado a todo lo descrito como daño directo a su salud y a su entorno, es absolutamente inmoral ser consumidor por la huella de sangre que tiene el narcotráfico. Así mismo, se convierte en cómplice de este daño al permitirlo y fomentarlo por ser parte de la cadena.
Al pagar por droga, mantiene el negocio e incentiva su crecimiento como una de las mayores lacras de nuestro tiempo. El consumir ya no es una decisión personal, es una decisión que afecta a mucho más que su entorno y debemos hacerlo ver cuando tenemos a alguien conocido o cercano que sabemos que compra algún tipo de drogas.

lunes, agosto 09, 2010

Salvadoreñismos














Con mucho cariño de alguien que vive feliz en El Salvador hace un tiempo, vaya una glosario de palabras de este querido país:

En chileno: En Salvadoreño
De una vez: de un solo
Al lado: a la par
Que genial: que chivo, chivisimo
Exactamente: cabal
Quedo muy bien: quedo cabal
Que tal: que ondas
Bajo: pachito
Palta: aguacate
Poroto: frijol
Va a querer boleta o factura?: Solo ticket?
Flaco: seco
Rubio o blanco: chele
Muchacho: cipote
Bueno: vergón
Borracho: bolo o estar a berga
Cumpleaños: piñata
Traje de baño: calzoneta
Crespo: colocho
Pote: cumbo
Musculoso: cholo
Pilucho: chulón
Lindo: Chulo
No te creo: Me estas dando paja
Marca chancho: Marca pajarito
25 centavos: 1 cora
X dólares: X vergas
Justo en la esquina: En la mera esquina
Niño: bicho
Que vergüenza: Que pena
Que pena: Que lástima
Bien difícil: Bien yuca
Pucha: puchica
Esta listo: Ya estuvo
Carro de supermercado: Carretilla
Plata, Dinero: Pisto
Anda trayendo: Anda
Ir a buscar: Ir a traer


Cualquier aporte o corrección es bien recibida

lunes, octubre 13, 2008

Gran columna de Cristián Warnken en emol......

Cristián Warnken 
Jueves 02 de Octubre de 2008 
Main Street


Cristian Warnken.jpg

Ellos nos dijeron que faltaba poco para el paraíso en la tierra, pero vimos caer ante nuestros propios ojos el "indestructible" Muro de Berlín.

Ellos nos dijeron que nuestras ciudades eran inexpugnables al terror, pero vimos cómo caían las Torres Gemelas, convertidas en lluvia de cenizas.

Ellos nos dijeron que no habría recesión, que las finanzas se manejaban solas, pero vimos cómo las bolsas del mundo se desplomaban, como el muro, como las torres, como nuestros sueños.

Ellos son Wall Street. Nosotros somos Main Street, la calle, la realidad, los hombres de carne y hueso, los que se levantan en la mañana con una ilusión, los que salen a la calle a dar todo el sudor de sus frentes. Somos los que lloramos o cantamos, los que compramos, los contribuyentes: los que "contribuimos" con nues-tras propias vidas en los altares que Ellos han levantado.

Y eso es así desde que nos erguimos y hubo que ir a cazar y luchar contra el frío, el hambre y la escasez. Somos los N.N. de Neanderthal, Moscú, Santiago o Nueva York. Un día, hace mucho, Ellos se separaron de nosotros y dijeron: "Somos los hechiceros, los expertos, los magos de la tribu. Entréguennos su libertad". A veces, Ellos nos hacen aparecer en una estadística en un gráfico; después, nos olvidan e ignoran, y nos vuelven a amar apasionadamente cuando se acercan las elecciones. Somos los que pagamos los impuestos, los que financiamos sus guerras.

Les entregamos nuestra fe y nuestros ahorros: juegan con eso en el casino, apuestan, enloquecen en orgías de especulación y lucro desbocado. Ellos nos llevaron ahora otra vez al abismo, y una vez más nos piden que vayamos a rescatarlos. Ellos no trepidaron en poner en riesgo el esfuerzo de toda nuestra vida, nos negaron tantas veces el agua y la sal, y ahora, de rodillas, nos imploran piedad.

Antes nos prometieron una sociedad igualitaria y nos hicieron esclavos de infernales totalitarismos. Después nos convencieron de que el mercado era la panacea de todos los problemas humanos. Ahora nos dicen que el Estado tiene que salvarlos. A Ellos, los especuladores.

Han especulado siempre. Antes especulaban con teorías políticas y filosóficas. Ahora especulan con los valores en la bolsa. Siempre han especulado con nuestras vidas, con nuestra sangre, con nuestros sueños y nuestros ahorros. Y, como un rebaño hipnotizado, una y otra vez, terminamos siguiéndolos al despeñadero de la teoría, que nada tiene que ver con la rugosa realidad.

Ellos, ayer, fueron el Partido, el Estado Dios. Ahora son Wall Street, el Mercado Dios. Nosotros somos Main Street, la calle, el perraje, los de abajo. Nuestros abuelos sufrieron en carne propia las recesiones nacidas de su ambición desbocada: siempre se han excedido por sobre los límites de la realidad. Nos ha costado décadas recuperarnos de sus experimentos económicos o políticos, de sus mentiras, de sus excesos. ¿Y ahora Ellos pretenden que les paguemos también su última farra?

¿Y qué pasaría si no lo hacemos, y los dejamos caer esta vez, para que conozcan también lo que es la derrota y el miedo? ¿Qué tal si no votamos por ellos en las próximas elecciones, y sacamos nuestros ahorros y los guardamos bajo el colchón, como lo hicieron nuestras abuelas? ¿Qué tal si arrojamos todos, al mismo tiempo, sus usureras tarjetas de crédito al mar?

Sí, que caigan de una vez, que veamos por fin la verdad desnuda y no subsidiada por nuestro sudor y nuestra sangre. Que Ellos bajen de su Olimpo a Main Street, a caminar por nuestras calles, a sudar, a llorar y reír con nosotros, que aprendan que existen las estaciones, que todo tiene su ciclo, su ritmo, sus límites. ¡Que caigan las máscaras, y los gigantes de pies de barro den por fin la cara, titiriteros de la gran Nada!

¿O volveremos a entregarles una vez más -oh, paciente rebaño- nuestras monedas y nuestra fe?

jueves, enero 10, 2008

14 años mas de vida

4 simples reglas:

no fumar,
una vida no sedentaria,
un consumo moderado de alcohol y
una dieta con al menos cinco raciones de fruta y verdura al día

Cumplo el 60% de las reglas, estoy listo con 8 añitos mas........

Pero mucho mas importante es para qué mas años y como piensas vivirlos........

jueves, diciembre 27, 2007

Clemente

Esta es la columna semanal de Cristián Warnken en emol.com.
Hace pocos días perdió a su hijo Clemente.....
Se publicó hoy y ya tiene 1.500 comentarios de apoyo y cariño....

___________________________________________________________________________________________
Cristián Warnken


Jueves 27 de Diciembre de 2007
Clemente

Cristian Warnken.jpg Llora por ti tu jardín, que siempre insistías en llamar "mi jardín". Llora el intruso gato blanco y negro, que merodeaba por las tardes y que tú llamabas mi gato amigo. Llora el cerro Manquehue, que veías desde la ventana de tu pieza. Llora la plaza de Almirante Acevedo, alrededor de la cual corrías una y otra vez, como un Forrest Gump de tres años. Lloran los resbalines que te vieron crecer en temeridad y por los que te lanzabas con gozo. Llora la montaña del camino de La Pirámide, destrozada por la construcción de autopistas y a la que decías "pobre montaña". Llora tu nana, a la que llamabas "mi reina", "mi Karencita hermosa", piropero precoz.

Lloran las fuentes de agua, ante las que te quedabas en éxtasis mirando caer el agua, el agua que te asombró más que nada en el mundo, el agua de los ríos, el agua de las llaves de agua de la casa, que abrías sin cesar, el agua del mar, oh, tu locura por el agua, Clemente, toda el agua del mundo llora por ti, y mana en nuestras lágrimas.

Lloran por ti Whinnie the Poo y Tigret y Christopher Robbin, y todos sus amigos, porque en sus libros de aventuras te sentías en familia. Tú eras como Whinnie the Poo, tierno, goloso, amical. Llora por ti tu chupete gastado y fiel, que intentamos vanamente botar tantas veces y que ahora te espera sobre la almohada vacía. Lloran por ti las esculturas del Parque de las Esculturas de Pedro de Valdivia, donde fuimos el día antes de tu partida, a correr, a subir al olmo gigante; llora por ti la escultura del ángel sin cabeza que miraste extrañado, llora por ti la librería Ulises, donde estuvimos esa misma tarde y donde hojeaste libros sobre un sillón de cuero. Llora por ti el libro de "Willie, el oso", que te regaló esa tarde Benjamín, el librero, y que no alcancé a leerte.

Llora la escalera de madera de nuestra casa, que bajaste todas las mañanas de tus días. Llora el espejo del baño hacia el cual te empinabas para mirarte, como si fuera extraño tu propio rostro, oh, hermoso, demasiado hermoso para durar aquí, al otro lado del reflejo. Llora la canción "Cangrejito" del grupo Zapallo, que bailaste tantas veces y querías volver a escuchar, pero que se perdió en algun rincón de nuestro bello desorden. Llorará la lluvia en invierno cuando no te encuentre debajo del panel de vidrio, mirándola gota a gota. Lloran los caballos del Club de Polo que siempre venías a espiar. Lloran los cuadros de Santos Guerra que cuelgan de nuestras murallas, y el pueblo de cuento y sus personajes a los que saludábamos como si fueran reales, el hombre del paraguas verde, tus amigos al otro lado del sueño. Llora la playa de Wailandia, donde corrimos mojándonos los pies con las olas, qué fiesta, qué gritos, qué risa. Lloran las gaviotas que pasaban por ahí, llora el restaurant Caleuche, donde fuimos a ver la puesta de sol con Angélica y Laura, llora el rayo verde que nunca se hizo ver. Llora el Estadio Santa Rosa de Las Condes, donde apenas empezabas a ir a clases de fútbol, estadio que desaparecerá, como desaparece todo y todos, porque somos un duelo sin fin. Llora el Parque Forestal donde naciste, llora la calle Ismael Valdés Vergara. Lloran los taxis en los que te gustaba que te llevara en las mañanas a tu jardín. Lloran los tres cojines que tú mismo instalabas obsesivo, hasta que quedaran perfectos (y tu decías "perfecto"), adonde posabas tu cabecita llena de rulos para tomarte tu mamadera. Todos lloran, también tu piscina amada, que te vio, dichoso, nadar, ¡cómo llora desconsolada! Lloran las cosas que tocaste, los lugares donde anduviste, y lloramos nosotros, ya sin lágrimas.

Entonces, ¿por qué ríes, por qué tu cara pura de niño muerto insiste en reír, mientras todos lloran sin consuelo? ¿Por qué ríes, Clemente, amor mío, dolor nuestro?

miércoles, septiembre 12, 2007

Estas noticias si valen la pena.........


Buzo revela detalles de milagroso rescate a niña desde cueva submarina

Miércoles 12 de Septiembre de 2007, 13:48

Natacha Ramírez, El Mercurio Online

SANTIAGO.- El sargento segundo Tomás Jaramillo (38) afirma que cuando vio a la niña parada sobre unas rocas a unos diez metros del fondo de la cueva no lo creyó. "Todos buscábamos un cadáver", señala el buzo de salvataje de la Armada que rescató a Johanna Cárdenas (15), desaparecida desde el domingo en la tarde cuando cayó al mar en caleta El Soldado de Talcahuano.

Luego de buscarla infructuosamente el lunes, relata que el martes halló una caverna submarina que se interna en la ladera de una montaña. Sin embargo, no pudo ingresar debido a que tenía una pequeña entrada por donde sólo "cabe una persona de lado" y las olas penetraban con tanta fuerza, "que el mar ahí es capaz de matar a una persona".

Luego de un intento fallido y cuando la marea bajó, Tomás Jaramillo regresó a la cueva, que describe como un lugar completamente oscuro, frío y "monstruoso". Esta vez sí logró ingresar. Ahí fue cuando la vio: "A unos diez metros del fondo de la cueva estaba la niña, estaba parada ahí, yo cuando la vi no creí, tuve una impresión increíble porque todos buscábamos un cadáver, no pensábamos que iba a haber alguien vivo".

Cuenta que le habló y que ella, que se encontraba completamente conciente, le contestó. Luego salió del lugar para alertar a los buceadores que también participaban de la operación y desprenderse de su pesado equipo de buceo, para regresar a rescatarla sin equipo ni oxígeno, sólo "con la fuerza" de sus brazos.

Fueron sólo tres los rescatistas que ingresaron a la cueva debido al poco espacio y la peligrosidad del lugar. "Cuando me acerqué a ella me abrazó y no me soltó más", relata emocionado el buzo. "Y ahí le dije 'oye nos tenías vueltos locos, estábamos todos desesperados por ti' y ahí me hablaba ella, me decía que ya no daba más, que sus piernas no las sentía, que le dolía la cabeza, que la sacáramos de ahí".

Resistiendo la fuerza de las olas

Entonces uno de los buzos le puso el chaleco para sacarla del lugar. "Hablamos con ella, le dijimos lo que íbamos a hacer, que íbamos a sacarla utilizando fuerza hacia afuera y que no tenía que tener miedo, si tragaba agua no importa. 'No te vas a morir, ya estamos acá'", cuenta que le dijo.

Luego vinieron 8 a 9 complicados minutos intentando salir de la cueva. "Ella no llevaba oxígeno, la llevábamos así no más, así que ahí fue lo complicado, sacarla del lugar, porque el mar nos empujaba hacia adentro de la caverna, así que los buzos tuvimos que hacer un esfuerzo sobrehumano", relata el rescatista, quien llevaba a la menor entre sus brazos.

"La sacamos a fuerza no más y ella en momentos podía respirar y en momentos no, como todos nosotros, es que era la única forma de sacarla. A fuerza no más, a veces la ola nos tapaba enteros", agrega.

Afirma, aunque tuvo miedo, siempre estuvo convencido de que iban a poder sacarla. "Sí o sí, teníamos que sacarla de ahí, a como diese lugar. Ella no sentía una pierna, sus manos estaban todas blancas producto de la humedad, y todas cortadas por las piedras, le dolía la cabeza, estaba toda golpeada", señala.

Una vez en la embarcación, se trasladaron a la playa más cercana donde los esperaba un vehículo. "A esas alturas las comunicaciones estaban informando que la niña estaba viva y la incredulidad de todos, porque nadie se esperaba un desenlace así".

El uniformado cuenta que, en sus 22 años de servicio y 15 de buzo, nunca había visto algo así. "He sacado gente que se está muriendo, que se está ahogando, cadáveres, pero esto no lo había visto", afirma el sargento, quien califica el rescate con vida de la niña como un "milagro".

También reconoce que se encuentra conmovido con la situación: "A todos nos conmueve y eso que somos militares, nos formamos, pero uno también al ver estas situaciones se emociona bastante".

"Ella soportó el frío, la soledad, las bajas temperaturas, que la azotaran las olas (...) Nos dejó plop a todos", señala con un dejo de admiración el sargento Jaramillo, quien esta tarde irá a visitar a Johanna al hospital.

jueves, julio 26, 2007

Gabriela Mistral.....Tesoro o Maletín?